Por esta razón la doctora Balladares hace el llamado a los padres de familia a ser más cuidadosos y a estar pendientes de sus hijos, pues las secuelas de las quemaduras por pólvora, además de ser dolorosas, pueden ser para toda la vida.
Así mismo exhorta a evitar en todo momento que los niños se acerquen a las cocinas donde se estén preparando los alimentos de la temporada, ya que las consecuencias son tan graves como las provocadas por la pólvora.
“Las quemaduras más frecuentes a nivel mundial son por líquidos calientes, pero ahorita se suman las quemaduras por pólvora”, afirmó Balladares.
“Gracias a Dios hemos tenido muy poco ingreso de niños quemados. Esto es gracias al plan que hemos desarrollado y a todos los medios de comunicación que han hecho posible llegar el mensaje de evitar que los niños se quemen”, subrayó.
Si bien está prohibido la venta de pólvora a los niños, un buen porcentaje de los accidentes se dan cuando estos manipulan artefactos pirotécnicos que aparentemente no explotaron.













