Como evento representativo de esto que estamos diciendo basta observar el acto de juramentación de la continuidad de la Revolución bolivariana en Caracas el recién pasado  10 de enero, en el cual nuestro  Comandante-Presidente de Nicaragua Daniel Ortega y la Compañera Poeta Rosario Murillo  participaran y, en el que la ovación del pueblo revolucionario de Venezuela hacia su liderazgo se hizo sentir de forma unánime. En este acto es  destacable también el cómo los pueblos de Nuestramérica,  a través de sus líderes,  a una sola voz dejaron claro su opción  por la Revolución, por el Cambio y la transformación.  Tendríamos que mencionar de igual modo la cumbre de Petrocaribe y ALBA-TCP, desarrollada en la misma fecha,  en la que se brindó un respaldo contundente a los procesos de nuestros pueblos.

Podríamos decir que estos procesos permiten avistar  el  re-significado  de  la base de  nuevos tiempos, y, por lo tanto la  renovación de  la práctica y el lenguaje de la Revolución, el socialismo, la Solidaridad, la justicia, la Democracia, el  Desarrollo,  entre tantos otros acontecimientos. Nuestros pueblos están presentando una batalla y un desafío gigantesco  a pensar y construir sociedades más allá del capitalismo, contra el capitalismo y por el socialismo y la solidaridad.

Nuestramérica, en particular  Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Ecuador por ejemplo,   experimentan  e impulsan procesos en los que podemos definir la Revolución y la Democracia como la Política del Sujeto activo, demandante, complementario, protagónico. Es decir, que el Cambio revolucionario  estriba en que la ciudadanía, el pueblo, la gente es quien se afirma e identifica con unas transformaciones que son a la vez  Cambio, Pertenencia, Proyecto y, por lo tanto mejoramiento sustancial de las condiciones de vida de los más desposeídos, todo mediante la promoción de un modelo de desarrollo distinto, diferente al que había impuesto el neoliberalismo en nuestras sociedades.

Un modelo de desarrollo  que se entiende como el equilibrio. Es decir, que brinda  oportunidad  a los segmentos mayoritarios que habían  sido desconocidos por el modelo excluyente neoliberal. Este nuevo modelo otorga a las fuerzas comunitarias  la capacidad de auto organizarse y prosperar mediante la puesta en práctica de políticas  públicas que estimulan  la actividad económica-creativa  a todos los niveles. Un Estado que transfiere recursos al ámbito comunitario para potenciar su  desarrollo. Digamos: un modelo que se vuelve  equilibrio entre crecimiento económico y progreso social.

Convengamos entonces en decir que la actitud, el pensamiento y la práctica  revolucionaria están teniendo un nuevo ciclo de vida en Nuestramérica. Además podemos afirmar que estos eventos nos reflejan la positividad de un  nuevo orden, de un nuevo sujeto. Los procesos actuales nos  demuestran  que es el pueblo, mediante mecanismos claros  de participación directa y protagónica,  el sujeto político  fundamental de la construcción de estos nuevos tiempos. Los pueblos, la ciudadanía de Nuestramérica hoy tienen la capacidad de asumir sus cambios históricos, de vivirlos y sentirlos  en todas sus dimensiones.

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