Podríamos decir que estos procesos permiten avistar el re-significado de la base de nuevos tiempos, y, por lo tanto la renovación de la práctica y el lenguaje de la Revolución, el socialismo, la Solidaridad, la justicia, la Democracia, el Desarrollo, entre tantos otros acontecimientos. Nuestros pueblos están presentando una batalla y un desafío gigantesco a pensar y construir sociedades más allá del capitalismo, contra el capitalismo y por el socialismo y la solidaridad.
Nuestramérica, en particular Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Ecuador por ejemplo, experimentan e impulsan procesos en los que podemos definir la Revolución y la Democracia como la Política del Sujeto activo, demandante, complementario, protagónico. Es decir, que el Cambio revolucionario estriba en que la ciudadanía, el pueblo, la gente es quien se afirma e identifica con unas transformaciones que son a la vez Cambio, Pertenencia, Proyecto y, por lo tanto mejoramiento sustancial de las condiciones de vida de los más desposeídos, todo mediante la promoción de un modelo de desarrollo distinto, diferente al que había impuesto el neoliberalismo en nuestras sociedades.
Un modelo de desarrollo que se entiende como el equilibrio. Es decir, que brinda oportunidad a los segmentos mayoritarios que habían sido desconocidos por el modelo excluyente neoliberal. Este nuevo modelo otorga a las fuerzas comunitarias la capacidad de auto organizarse y prosperar mediante la puesta en práctica de políticas públicas que estimulan la actividad económica-creativa a todos los niveles. Un Estado que transfiere recursos al ámbito comunitario para potenciar su desarrollo. Digamos: un modelo que se vuelve equilibrio entre crecimiento económico y progreso social.
Convengamos entonces en decir que la actitud, el pensamiento y la práctica revolucionaria están teniendo un nuevo ciclo de vida en Nuestramérica. Además podemos afirmar que estos eventos nos reflejan la positividad de un nuevo orden, de un nuevo sujeto. Los procesos actuales nos demuestran que es el pueblo, mediante mecanismos claros de participación directa y protagónica, el sujeto político fundamental de la construcción de estos nuevos tiempos. Los pueblos, la ciudadanía de Nuestramérica hoy tienen la capacidad de asumir sus cambios históricos, de vivirlos y sentirlos en todas sus dimensiones.













