Estudiantes, cuerpo docente y representaciones de las universidades del Consejo Nacional de Universidades (CNU) conmemoraron la masacre estudiantil del 13 de diciembre de 1995.
Jerónimo Urbina y Porfirio Ramos ofrecieron sus vidas durante las manifestaciones para reivindicar el 6% constitucional que debía ser entregado a la educación superior en Nicaragua.
El hecho histórico es un parteaguas en la historia del Movimiento estudiantil y su lucha, que hoy ha quedado en el pasado gracias al compromiso del Gobierno Sandinista.
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