Los nicaragüenses, cansados de tantos desmanes, logramos despertar de la pesadilla para dar pasos decididos hacia un futuro de paz, unidad, progreso y esperanzas.
Las y los nicaragüenses somos gentes de mucho ingenio, laboriosos y progresistas. Amamos la paz y, cuando la hemos tenido, la hemos aprovechado para desarrollar lo mejor de nosotros y para compartir con el mundo en hermandad.
Al comenzar el Año Nuevo, los hechos mantienen la tendencia del último quinquenio: Reconciliación más Concordia, igual a una Paz de largo aliento para las inmensidades de nicaragüenses.
Presidente Donald Trump: ¿Cómo podría ser considerada enemiga una República donde se impartirá la lengua de Herman Melville, Ralph Waldo Emerson y William Faulkner?
Cuando la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó que la economía de Nicaragua se expandirá en un 5% en 2018, prácticamente dio el banderillazo de salida para que el país apunte a todo lo alto en 2018.
La recreación de Belén, que se aprecia en todas las ciudades de Nicaragua, desde la Avenida Bolívar hasta el Malecón de San Carlos, Río San Juan, pasando por muchos hogares, evidencia el frescor de nuestras raíces judeocristianas.
Hay muchas manifestaciones por las cuales podemos percibir en Nicaragua las bendiciones de Dios, y unas contadas y específicas para saber de dónde salen las maldiciones que una minoría lanza contra su propio país.