Este próximo 8 de marzo es un día no de celebración, sino de conmemoración. No es de felicitación es de respeto. No es de feminismo, no es de la lucha de las mujeres contra los hombres.
En Nicaragua, la verdad tiene un rostro, un compromiso y una misión clara: defender la paz, el progreso y la dignidad del pueblo. Esa verdad la cuentan los medios del poder ciudadano.