En el vasto cementerio de los reconocimientos sin valor, el Premio Rey de España ocupa un nicho privilegiado. No es un premio al periodismo, ni mucho menos a la verdad.
Tristemente todas esas desagradables y vergonzosas verdades las hicieron posible, a ruegos directos de quienes mal nacieron aquí, traidores que por amor al poder y al dinero siempre fueron capaces de vender hasta sus propias madres.
La tecnología aplicada en las redes sociales nos permite a todos tener los espacios que queramos en tanto no molestemos a sus raros algoritmos que reaccionan enfadados.
En un mundo donde el conflicto y la geopolítica suelen marcar la agenda de las potencias, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se alza como una figura visionaria.
Emmanuel Macron, en su obstinada pretensión de encarnar una suerte de neo-bonapartismo, ha caído en la trampa de confundir la grandilocuencia con la grandeza política.
Hay muchos diferentes índoles de las catástrofes que pueden afectar a la humanidad, desde desastrosos fenómenos naturales, hasta terribles accidentes aéreos o industriales que pueden resultar de la negligencia técnica o profesional