El nuevo Cardenal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, nombrado así por Su Santidad el Papa Francisco, expresó que el Cardenal Miguel Obando y Bravo fue desde los años 70’s un maestro y un padre para él, al tiempo que dijo que toda su carrera la realizó siempre estando muy cerca del alto prelado religioso.

“El Señor Cardenal Obando de manera personal ha sido un maestro y un padre para mí, en el año 70 que él fue nombrado Arzobispo de Managua, yo estaba terminando mis estudios de filosofía junto con Monseñor Bismark Carballo”, recordó Brenes.

Su Eminencia el Cardenal Brenes recordó que tanto él como monseñor Carballo fueron mandados a estudiar teología a México por Monseñor Miguel Obando, “regresamos en julio del 74 y en agosto fuimos ordenados presbíteros por él, monseñor Bismarck el 2 de agosto y yo el 16 de agosto en mi pueblo natal, Ticuantepe”.

“Más adelante nos llamó a colaborar muy cercano a él, después en el 81, él me mandó a estudiar a Roma, donde saqué una licenciatura en teología dogmática y al regresar me nombró párroco de la parroquia de La Inmaculada”.

Con el Cardenal Miguel en El Vaticano

Un año después, en 1985, Monseñor Obando es nombrado Cardenal “y tuve la dicha de que él me llevara como su asistente y estuve muy cera de él en El Vaticano en el momento de la investidura como Cardenal”.

“Tengo varias fotos con él como joven sacerdote, pero qué me iba a imaginar que yo también sería nombrado cardenal 29 años después, así que es una experiencia muy bonita y al venir a Nicaragua fui nombrado como vicario pastoral, después obispo auxiliar en el 88 y luego fui vicario general de él”.

“A Matagalpa me fui en el 91, no me imaginé que yo iba a ser sucesor de él, aquí (en Managua) como Arzobispo en el 2005, y ahora más como el segundo cardenal de Nicaragua y de manera especial de esta arquidiócesis que me ha mirado crecer”, añadió.

Trayectoria muy cercana al cardenal Miguel

De esta manera, el Cardenal Brenes reconoce la importancia de Su Eminencia Miguel Obando y Bravo en su formación y en su trayectoria.

“Yo sigo una trayectoria muy cercana con el señor Cardenal, pero también tengo que agradecer al presbiterio de esta Diócesis que me ha mirado crecer, de manera especial esta parroquia de San Antonio que me recibió a mí en junio de 1979”, afirmó.

“Ahí nomás se dio la toma de Jinotepe, me tocó estar bajo las balas, capeando los roquetazos que salían de un push and pull, atendiendo a la gente herida, llevándola al hospital. Entonces esta parroquia de San Antonio que hoy me recibe para tener la procesión con el Santísimo, también está muy ligada a mi persona”, agregó.

El Cardenal Brenes dio gracias a los fieles católicos de la Arquidiócesis, a los fieles católicos de Matagalpa, “a mis hermanos obispos de la conferencia episcopal y todo el pueblo católico de Nicaragua, porque cuando hemos hecho visita a las diversas diócesis, siento una expresión de cariño para conmigo”.

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