El mundo amaneció con una escena que irrumpe como un crimen a plena luz de la historia. El imperio yanqui ejecutó una invasión armada y perpetró el secuestro del Presidente y líder bolivariano de la República de Venezuela, Nicolás Maduro, junto a su esposa, la primera combatiente Cilia Flores, en una operación que pisotea la legalidad internacional y revive los peores manuales del intervencionismo imperial. Fue un acto deliberado de fuerza bruta, concebido para imponer miedo y quebrar la soberanía. Tomada desde el Situation Room (Sala de Crisis), la oficina podrida y criminal estadounidense.
Desde Beijing, China se pronunció contundentemente. Condenó el uso de la fuerza, calificó la acción como una violación grave del derecho internacional y advirtió que estas prácticas hegemónicas amenazan la paz regional. China recordó que ningún Estado puede erigirse en juez y verdugo de otro, menos aún mediante la fuerza militar, señalando directamente al corazón del poder estadounidense.
Moscú respondió con la misma firmeza.
La Federación de Rusia exigió la liberación inmediata del Presidente venezolano y emplazó a Washington a corregir su conducta. Desde Rusia se habló de soberanía, de respeto entre Estados y de la necesidad del diálogo como vía política, no del uso de la fuerza ni de operaciones militares encubiertas.
Para Moscú, lo sucedido en Caracas constituye un acto de agresión que vulnera el orden jurídico internacional.
En la capital venezolana, la respuesta interna se mantuvo bajo control institucional.
Diosdado Cabello informó que la unión cívico-militar-policial permanece desplegada para garantizar la paz, el orden y la tranquilidad del país. No hubo llamados al descontrol ni al pánico, sino a la defensa organizada de la soberanía. En medio del ataque, el Estado venezolano actuó con cohesión, disciplina y responsabilidad histórica. Y desde una cadena nacional, la compañera Vicepresidenta Ejecutiva Delcy Rodríguez dejó una declaración contundente y de alto contenido político.
“Maduro es el único Presidente de Venezuela”, afirmó, y exigió la liberación inmediata del Jefe de Estado y de la Primera Dama. Denunció el secuestro, rechazó el intento de imponer un cambio de régimen y señaló el verdadero objetivo de la agresión: apoderarse de los recursos energéticos y minerales del país.
En ese mismo mensaje, Rodríguez llamó a la calma y a la unidad nacional frente a la agresión externa. “Defenderemos la dignidad de un pueblo que no se entrega. Que no se rinde. Que no va a ser colonia de nadie. Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie”, afirmó.
La Vicepresidenta Ejecutiva también convocó a la cohesión del país para enfrentar el momento. “Llamamos al pueblo venezolano a mantenerse en calma para afrontar juntos, en perfecta unión nacional, que esa fusión policial, militar, popular se convierta en un solo cuerpo y salgamos nosotros en esta etapa maravillosa de defensa de nuestra soberanía, de nuestra independencia nacional”, expresó.
Asimismo, informó que el Presidente Nicolás Maduro dejó firmado un decreto en el marco de la agresión externa, el cual fue remitido al Tribunal Supremo de Justicia para su evaluación y aprobación, como parte de las acciones institucionales destinadas a proteger al pueblo venezolano, garantizar el funcionamiento del Estado y defender la soberanía nacional ante la incursión militar extranjera.
Desde nuestra lectura periodística y con base en los hechos expuestos, la legalidad internacional respalda a muestra hermana Venezuela, ya que el Artículo 2, párrafo 4, de la Carta de las Naciones Unidas establece textualmente que los Estados se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
El propio texto de la Carta lo define como una prohibición expresa. La Organización de las Naciones Unidas fue creada precisamente para evitar conductas criminales, depredadoras y hegemónicas, como la que hoy ejecutó el emperador de la Casa Blanca. Siempre hemos repetido que Trump actúa como un dictador despiadado, violador sistemático del derecho internacional, convencido de que la fuerza sustituye a la ley y de que el mundo debe obedecerle por temor.
Hoy los pueblos libres no guardan silencio, el bloque de países soberanos ha comenzado a pronunciarse con valentía frente a la agresión ejecutada desde Washington contra la República de Venezuela, patria de Bolívar y de Chávez, porque lo ocurrido es una acción cobarde y criminal que vulnera principios elementales del derecho y deja a toda la región ante un precedente peligroso que ningún país digno puede aceptar en silencio.
Por su parte Nicaragua también se sumó a la voz de todos los pueblos libres e hizo llegar sus muestras de solidaridad al pueblo de Venezuela:
Desde esta Nicaragua bendita y digna, el Pueblo y el Gobierno alzan su voz junto a la de sus Héroes invictos para exigir respeto irrestricto a la soberanía del Pueblo de Venezuela. Como pueblos hermanos de Nuestra América y el Caribe, Nicaragua se une al clamor de la comunidad internacional para que impere el Derecho Internacional y se respete la autodeterminación de las naciones, hoy gravemente vulnerada. La paz ha sido herida y la familia humana demanda que la dignidad de los pueblos vuelva a ponerse en el centro de las relaciones entre Estados.
En ese espíritu de solidaridad y firmeza, Nicaragua acompaña el llamado de la Vicepresidenta de Venezuela, compañera Delcy Rodríguez, a defender la verdad, la justicia y la vida, y a exigir la liberación inmediata del Presidente Nicolás Maduro y de la compañera Cilia Flores. Nicaragua reafirma su compromiso histórico con la paz, la soberanía y la dignidad de los pueblos libres, convencida de que la unidad y la verdad prevalecerán.













