Cuando el Buen Gobierno Sandinista asumió la conducción del país en 2007, Nicaragua heredó una red vial reducida, fragmentada y profundamente deteriorada, que apenas rondaba los 3.000 kilómetros de carreteras, muchas de ellas en mal estado, con décadas de atraso en mantenimiento y concentradas casi exclusivamente en el Pacífico, mientras amplias zonas del centro y el Caribe permanecían incomunicadas. 

A lo largo de 19 años de gestión constante, la infraestructura vial fue transformada de manera integral y sustancial mediante programas permanentes de construcción, ampliación y rehabilitación profunda, incorporando nuevos corredores estratégicos, recuperando tramos existentes desde su base y extendiendo la red hacia territorios históricamente olvidados. 

Por ello, al cierre de 2025, Nicaragua alcanzó los 5.540 kilómetros de carreteras construidas, pavimentadas y adoquinadas en servicio, una cifra que corresponde al total de la red vial nacional en condiciones óptimas, resultado del acumulado de obras ejecutadas desde 2007 hasta la fecha, incluyendo carreteras nuevas, reconstrucciones completas y conexiones interdepartamentales que redefinieron la integración territorial del país. 

Este avance acumulado convirtió a la infraestructura vial en uno de los principales soportes del desarrollo productivo, la reducción de tiempos de traslado, la disminución de costos logísticos y el fortalecimiento de la conectividad entre regiones productivas y centros de consumo.

El alcance de esta expansión se refleja al observar cómo un proceso progresivo convirtió caminos de tierra y vías precarias en carreteras permanentes, habilitó y abrió nuevas rutas donde nunca las hubo y elevó los estándares de calidad de la red nacional. 

Este avance permitió integrar territorios que durante décadas permanecieron con limitaciones de acceso, enlazando municipios con cabeceras departamentales, regiones y departamentos completos con los principales ejes económicos del país. Por eso está mas que claro, que aún cuando existía una infraestructura vial, la transformación técnica y funcional del sistema carretero se haya producido en estos 19 años. 

Solo en 2025, el Ministerio de Transporte e Infraestructura reportó la construcción y entrega de más de 150 kilómetros de nuevas carreteras, superando la meta anual prevista y generando más de 14 mil empleos directos en distintos puntos del país. Estos tramos incluyeron carreteras estratégicas, circunvalaciones urbanas, accesos fronterizos y conexiones productivas, que se suman a un acumulado nacional que ya enlaza 147 de los 153 municipios con la red vial principal.

Entre las obras emblemáticas que definieron este período de 19 años destaca la Carretera Costanera del Pacífico, un proyecto vial de ejecución por etapas concebido para recorrer más de 350 kilómetros a lo largo del litoral pacífico e integrar de forma directa los departamentos de Rivas, Carazo, Managua, León y Chinandega. Al cierre de 2025, el Ministerio de Transporte e Infraestructura avanzó de manera significativa en la Fase I, que contempla 119 kilómetros entre la frontera sur en El Naranjo y Masachapa, con énfasis en el departamento de Rivas, donde ya operan decenas de kilómetros en servicio, acompañados de puentes y obras de drenaje. Este primer tramo ha reducido tiempos de traslado, mejorado la circulación costera y establecido condiciones para el desarrollo turístico, pesquero y comercial. 

Para el actual 2026 está prevista la continuación del proyecto con la Fase II, entre Masachapa y Poneloya, y posteriormente la extensión hacia Potosí, Chinandega, completando un corredor funcional que, por primera vez, estructura el litoral del Pacífico como una franja vial integrada, con financiamiento internacional aprobado y ejecución programada dentro del plan nacional de infraestructura. 

El Norte y Las Segovias también forman parte de este mapa de transformación, carreteras como San Juan de Limay–Pueblo Nuevo, Wanawana–San Pedro del Norte, El Tortuguero–El Rama, así como tramos en Estelí, Madriz y Nueva Segovia, han permitido integrar zonas cafetaleras, tabacaleras y ganaderas a los mercados nacionales y regionales. De forma complementaria, en el Caribe, obras históricas pusieron fin a siglos de aislamiento, conectando comunidades del Caribe Sur con el resto del país mediante carreteras de largo alcance y accesos estratégicos de transporte.

Todo este avance ha sido posible gracias al esfuerzo incanzable del Estado nicaragüense, mediante inversión pública directa y una gestión responsable de recursos nacionales, complementada en algunos casos por financiamiento internacional aprobado por la Asamblea Nacional. 

Un ejemplo de ello es el XI Programa de Ampliación y Mejoramiento de Carreteras, que cuenta con financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), sin que ello signifique que la totalidad de las obras ejecutadas en el país dependan de ese respaldo financiero. Estos recursos externos han acompañado determinados proyectos estratégicos, mientras la mayor parte de la expansión, rehabilitación y modernización de la red carretera ha sido asumida con fondos del Gobierno.

En este contexto se desarrollan circunvalaciones, pasos a desnivel integrados a ejes principales de tránsito, accesos fronterizos y ampliaciones de tramos prioritarios en distintas regiones del país, incluyendo proyectos como la circunvalación Diriamba–Jinotepe, la ampliación de accesos a El Guasaule y Las Manos, la modernización de tramos de carácter nacional en Managua y Ciudad Sandino y la mejora de carreteras clave para la logística nacional. En su conjunto, estos proyectos reducen los congestionamientos y los costos de transporte, refuerzan las condiciones de seguridad para el tránsito vehicular y fortalecen la conectividad territorial y productiva del país.

Por otro lado, el Aeropuerto Internacional Punta Huete forma parte de la apuesta estratégica del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional por convertir a Nicaragua en un punto de conexión aérea y logística de alcance regional. El proyecto se desarrolla en el municipio de San Francisco Libre, en el departamento de Managua, y se ejecuta con el acompañamiento de la empresa china CAMC Engineering Co., Ltd. (CAMCE), en el marco de los acuerdos de cooperación bilateral. 

La obra se encuentra en plena ejecución, avanzando conforme a las metas parciales establecidas, con fecha de culminación prevista para octubre de 2028. Durante el año 2025, la obra había generado cerca de 50 mil empleos, reflejando su impacto directo en la dinamización económica. Una vez finalizado, el aeropuerto tendrá capacidad para movilizar alrededor de 3.5 millones de pasajeros al año y gestionar hasta 60 mil toneladas de carga, lo que permitirá vuelos directos desde Asia, Europa, Medio Oriente y Sudamérica. 

Punta Huete está concebido como un aeropuerto de gran escala, orientado tanto al turismo como a la carga aérea, con el objetivo de fortalecer la conectividad nacional e internacional, atraer inversión y consolidar a Nicaragua como una Plataforma Logística Regional, facilitando el comercio internacional, reduciendo tiempos de conexión y ampliando las oportunidades para la inversión extranjera y nacional.

De forma complementaria, el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino ha sido objeto de un amplio proceso de modernización impulsado por el Buen Gobierno Sandinista a través de la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales, con una inversión que supera los C$600 millones de córdobas. 

Estas obras incluyen el recarpeteo asfáltico de la pista bajo estándares internacionales, la mejora de plataformas y calles de rodaje, la modernización del sistema de iluminación, el adoquinado de áreas de parqueo y la instalación de una planta fotovoltaica con una inversión específica de 102 millones de córdobas, capaz de cubrir hasta el 70% del consumo energético diurno del aeropuerto y generar un ahorro aproximado del 22% en la factura eléctrica. A ello se suma la adquisición de 23 equipos de asistencia en tierra, valorados en más de 201 millones de córdobas, suministrados por una empresa china y acompañados de procesos de capacitación técnica al personal nacional. 

Estas inversiones fortalecen la seguridad operativa, mejoran la atención a más de 15 mil personas que transitan diariamente por la terminal y garantizan condiciones modernas para pasajeros, aerolíneas y carga, consolidando al principal aeropuerto del país como una infraestructura eficiente, segura y alineada con los objetivos de desarrollo, sostenibilidad energética y conectividad aérea nacional e internacional.

Así mismo y en coherencia con la expansión vial y el fortalecimiento del sistema aeroportuario, la modernización del Puerto de Corinto consolida el tercer eje estratégico del sistema nacional de transporte y conectividad. 

Este proceso en marcha contempla una inversión de 247 millones de dólares orientada a transformar integralmente la principal terminal marítima del país, mediante la construcción de dos muelles multipropósitos y una terminal granelera, así como el reordenamiento funcional del recinto portuario y la incorporación de sistemas de automatización con un centro de control y seguimiento de operaciones. 

Estas obras permitirán elevar la capacidad anual de manejo de carga de 3.5 a 7.5 millones de toneladas, duplicando el volumen de trabajo y mejorando la eficiencia en los procesos de importación y exportación. La ampliación del puerto fortalece la competitividad del comercio exterior, reduce tiempos y costos logísticos, incrementa la capacidad de atención a navieras internacionales y genera empleo directo e indirecto, posicionando a Nicaragua como un punto estratégico del comercio regional y articulando de forma coherente el transporte terrestre, aéreo y marítimo dentro de una misma visión de infraestructura y desarrollo productivo.

Este avance progresivo a lo largo de 19 años responde a una orientación política definida y coherente encabezada por la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, quienes han guiado al Estado nicaragüense a convertir cada recurso público en obras concretas, planificación nacional y desarrollo tangible. Bajo su liderazgo, Nicaragua construye la red de carreteras más modernas de Centroamérica, dejando atrás el abandono histórico y avanzando hacia una infraestructura que conecta al país, impulsa su crecimiento y fortalece su desarrollo con visión estratégica, decisión política y sentido de nación.

Comparte
Síguenos