El área de comida del mercado Roberto Huembes es el epicentro de la gastronomía nicaragüense. El aroma a sopa guía a cientos de capitalinos que cada miércoles y viernes, cumplen con el ritual gastronómico de degustar la exquisita sopa de queso, un platillo que ha viajado a través de generaciones para mantenerse vigente en el paladar popular.

Desde las primeras horas del día, las comerciantes del área de comida lucen sus ollas repletas de este delicioso platillo. La receta combina masa de maíz, queso, crema, huevo y el toque aromático de la hierbabuena. Como es costumbre, cada plato se sirve acompañado de su infaltable porción de arroz blanco y tortilla caliente.

“Vengo dos veces por semana a disfrutar de las comidas de Cuaresma, hoy escogí un pescado frito pero la sopa de queso es muy buena, los negocios de este mercado venden platillos exquisitos y a buen precio. Es importante que nosotros mantengamos vivas nuestras tradiciones porque es una manera de enseñarle a nuestros hijos y nietos, que este tiempo es lleno de tradición y debemos mantenerlas”, dijo Roberto Velásquez.

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Un menú de temporada con alta demanda

Aunque la sopa de queso es la protagonista indiscutible, la oferta gastronómica del mercado se diversifica para atender los gustos más exigentes de la época: pescado frito, arroz con gaspar, pinol de iguana, uno de los platillos más exóticos y buscados por los conocedores.

Para los comerciantes del mercado, esta temporada representa un pico en sus ventas, confirmando que, más allá de una creencia religiosa, la Cuaresma en Nicaragua es una auténtica fiesta de sabores que se resiste a desaparecer.

“Iniciamos desde temprano a elaborar todas las comidas de Cuaresma porque la costumbre de la gente es venir a mediodía después de la misa sobre todo miércoles y viernes. Nosotros mantenemos la receta original que inició mi abuela, luego la retomó mi mamá y ahora soy la tercera generación que la está elaborando”, dijo María Eliett Rodríguez.

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Un buen postre para acompañar el almuerzo

Durante la Cuaresma también se elaboran postres tradicionales, como el almíbar, un dulce a base de frutas como jocotes, papaya, mango, fermentados en dulce de rapadura. En Dulcería La Granadina, desde ya se comercializa este producto en raciones que tienen un precio de 50 córdobas, hasta los 300 córdobas equivalente a una libra.

“Nosotros somos los herederos de esta tradición, elaborar almíbar es de familia y estamos ofreciéndolo en esta temporada, también vendemos mangos en miel, jocotes en miel, cajetas de coco, papaya. Recordemos que el almíbar también es tradición de Semana Santa, así que los esperamos para que disfruten de este delicioso manjar”, enfatizó Marisela Zúniga, de Dulcería La Granadina.

Para clientes como Leo Moraga, el almíbar es una tradición que "nos enseñaron nuestros abuelos, antes lo comíamos con pinol simple. Lo importante es que siempre consumamos este dulce, porque además de ser muy rico, es parte de nuestra cultura, solo en Nicaragua se elabora”

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