La calle principal del barrio La Fuente se ha convertido, en los últimos años, en una avenida muy comercial; allí encontrarás emprendimientos de diversos rubros: panaderías, venta de fritangas, pulperías y tiendas que aprovechan “días especiales” para ofertar bonitos detalles al cumpleañero, la persona amada o la madre.
Entre esos numerosos emprendedores está doña Concepción Orozco, de 61 años; ella es dueña de una pulpería, y ofrece productos ideales para regalar en un día muy especial. Empezó a emprender hace 40 años; lo recuerda claramente: “Empecé con una mesita y una panita vendiendo caramelos”.
Esa idea de negocio fue creciendo poquito a poco; de los caramelos pasó a vender frutas de temporada, “chivería” variada, refrescos embotellados y de esa manera pasaron los años y aquella panita se transformó en una vitrina, y luego de una década, ya era una pulpería pequeña pero muy surtida.

El barrio La Fuente fue cambiando cuando el FSLN retomó la administración del país; las calles comenzaron a ser pavimentadas, las familias recibieron créditos con intereses muy solidarios, y gracias a ese empuje, los emprendimientos surgieron en este popular barrio capitalino.
Doña Concepción tuvo la idea de hacer “combos de regalos” un 14 de febrero, tuvo la iniciativa, pero "la pena" y “el qué dirán mis vecinos” jugó en su contra; no vendió nada, se frustró, pero ya había depositado la semilla de lo que semanas después le alegraría mucho. Fue la primera que lo hizo en esa calle principal, que casi es un anexo del mercado Roberto Huembes por la variada oferta comercial que existe.
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“Empecé a vender regalos pequeños, fui la primera en este sector, me fui al Huembes. Yo me hacía la pregunta. ¿Qué puedo vender? ¿Qué puedo hacer? En el mercado me iba fijando en lo que hacían los negocios y miraba vasitos con chocolate y así fue como me surgió la idea”.

Doña Concha regresó a su pulpería; el Día de los Enamorados lo tenía a la “vuelta de la esquina” e inició comprando peluches pequeños, tazas; las decoraba con flores y las diseñaba con los colores rojo, rosa, blanco.
“Para el 14 de febrero empecé a vender, fue hace varios años, pero esa ocasión no vendí porque toda la venta la tenía adentro del negocio; para mí fue algo duro. Días después vino un hermano y me decía que sacara la mesa a la calle; me insistió tanto que le hice caso. La saqué varios días antes del Día de la Madre y ese día fue una venta loca, vendí mucho y ahora cada año siempre vendo de esa manera”, cuenta.
La idea de negocios tuvo éxito, pero otras familias replicaron esta forma de vender y ahora en esa calle principal del barrio La Fuente abundan las ofertas; ya no solo paquetes rellenos de chocolate, peluches, caramelos, también puede regalar electrodomésticos, como planchas, licuadoras, secadoras, abanicos y hasta perfumes. También panaderías que venden pasteles y ventas de comidas populares decoran sus negocios con globos rojos, blancos y las familias compran y celebran ese día especial.

“Para el 14 de febrero, para el Día de las Madres, ahí pongo mis mesas llenas de regalos, me preparo con anticipación, me ayudan mis hijas, y gracias a Dios, siempre vendo. Ahora muchos negocios me han copiado, pero no importa, Dios da para todos”, reflexiona doña Concepción.
Lesbia Orozco, hija de esta emprendedora de La Fuente, no solamente es testigo del esfuerzo de su mamá; ella ha acompañado y apoyado cada una de esas ideas.
“Ella comenzó hace tiempos atrás, empezó con tazas que rellenaba con chocolate, con peluches pequeños; lo sigue haciendo, pero vende bonitos regalos para la esposa, para la novia, para la mamá; aquí los esperamos”.

Honrar, respetar y amar
Recuerda que cuando sacó la mesa llena del colorido de los regalos, la clientela empezó a aparecer y cada obsequio se vendió como “pan caliente”.
“Ahora pone tres, cuatro o cinco mesas; gracias a Dios el cliente pasa, mira, pregunta y muchos compran. Ya tenemos clientes que apartan su regalo para la novia o para la mamá”, dice Lesbia. Se venden obsequios que van desde los 220 córdobas hasta los 600 córdobas; hay otros que van con electrodomésticos; estos pueden apartarlos con anticipación, con cuotas moderadoras, y cuando se cancele, se lo llevan.
Si bien celebrar y honrar a la madre debe ser un asunto de todos los días, el 30 de mayo es una ocasión para que esa hija, ese hijo, ese esposo, el sobrino, el nieto se luzcan con los bonitos detalles. Doña Concepción y su hija coinciden en que el regalo es un detalle que lleva alegría, pero el verdadero amor debe ser complementado con el respeto, con el apoyo y las buenas acciones.

“Como hijos o hijas debemos ser obedientes a los padres, debemos ayudarles en el hogar. Siempre debemos estar pendientes de nuestros padres”, citó Lesbia.
Para doña Concepción, el regalo más apreciado que recibe cada 30 de mayo no es el obsequio material, sino ver a todos sus hijos e hijas reunidos, celebrando la vida, el amor de familia, unidos todos en concordia.
“Aunque no sea un regalo valioso, lo mejor es ver a mis hijos reunidos; aquel que tiene años de no visitarme, yo deseo que venga a visitarme. Dice la palabra de Dios: ‘Honrar a tu padre y tu madre para que tus días se te alarguen’”, dijo doña Concepción desde su emprendimiento que ayuda a ese objetivo de brindar amor y cariño a ese ser especial. Doña Concepción desde su pulpería y tienda Decoraciones Lesbia los espera.













