En el marco de las fiestas tradicionales en honor a la Virgen de los Desamparados de Diriá, el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) y la Alcaldía de Diriá celebraron la algarabía tradicional torovenado dirialeño, en la que población sale a las calles con disfraces tradicionales.
La algarabía popular arrancó en el parque central y continuó por las principales calles a ritmo de chicheros, filarmónicos, bailes típicos y trajes representativos del folklore y disfraces.
Esta es una tradición que tiene 70 años de realizarse e inició con don Pedro Miranda, tradicionalista, que lo heredó a sus hijos, quienes acompañan esta tradición que se realiza cada 13 de mayo en vísperas de la solemnidad.
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Al finalizar el evento, se entregaron premios a los mejores disfraces. Un esfuerzo que realizan cada año los pobladores para mantener la tradición.
El torovenado nació como una sátira popular y se ha convertido en un encuentro de tradiciones y costumbres de los lugareños.
El vicealcalde de Diriá, José Canales, indicó que las fiestas arrancaron con una diana.
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“Estamos cumpliendo 70 años de tradición. Esto inició en la familia Zuniga Miranda con Félix Pedro Miranda, le siguió su hijo Juan Carlos y ahora se suma todo el pueblo y municipios aledaños, que vienen a compartir con nosotros esta bonita tradición”, contó el vicealcalde.
“En este día vemos personalidades del municipio y esperamos unas cinco mil personas que en toda la tarde y la noche se van a reunir para seguir fortaleciendo nuestras tradiciones en Diriá".
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Por su parte, la delegada del INTUR en Granada, Elieth Castillo, señaló que “es una tradición que proyecta la cultura y la identidad de este municipio. A través de nuestro Buen Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional estamos llevando a cabo este tipo de actividades en rescate, promoción de nuestra cultura e identidad nacional”.
María Elena Echeverry contó que la tradición inició con una promesa que con los años fue creciendo el fervor de los pobladores.
“Aquí hay muchos grupos de personas que participan en esta tradición. A la gente le encanta salir a las calles; los niños nos piden que los disfracemos, que les compremos el atuendo para pasar un rato alegre en el pueblo”, dijo Echeverry.













