La trazabilidad lechera se ha convertido en una herramienta clave para garantizar la calidad e inocuidad de los productos lácteos que se consumen en Nicaragua y en los mercados internacionales, fortaleciendo a la ganadería, uno de los sectores más importantes de la economía nacional.
Álvaro González, director de Trazabilidad del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), destacó en la Revista En Vivo de Canal 4 que Nicaragua cuenta con un sistema integral que permite dar seguimiento a toda la cadena productiva, desde la finca hasta el consumidor final.
"Nosotros podemos identificar mediante los registros la procedencia de los productos, tanto de los que van al mercado nacional como al mercado de exportación", explicó.
Detalló que el sistema incluye el registro de las unidades de producción, los bovinos y los productores, además de la trazabilidad de los procesos industriales, lo que permite conocer el origen de cada producto lácteo.
"Tenemos un sistema completo, tenemos el registro de todas las unidades de producción, en este caso la finca, tenemos el registro de los bovinos, el registro de los productores y actualmente nosotros como país contamos con la trazabilidad de procesos. Nosotros podemos identificar mediante los registros la procedencia o lo que es en sí trazabilidad de los productos, tanto de lo que va al mercado nacional como al mercado de exportación", informó.
Indicó que todos los productos lácteos destinados a la exportación cuentan actualmente con una etiqueta de trazabilidad que incorpora un código QR, mediante el cual se puede identificar la planta procesadora, el tipo de producto y su historial sanitario.
González señaló que este avance ha sido posible gracias a años de trabajo conjunto entre las instituciones del Estado y los productores ganaderos, permitiendo consolidar un sistema que brinda confianza a los socios comerciales y contribuye a mantener abiertos los mercados internacionales.
Mejoramiento genético fortalece la producción
El director de Trazabilidad del IPSA explicó que la ganadería nacional ha experimentado una importante evolución genética, basada principalmente en cruces entre razas cebuinas y razas especializadas en producción de leche.
Entre las razas que predominan en el país mencionó el Brahman, Pardo Suizo, Holstein, Gyr y Sardo Negro, cuya combinación permite obtener animales con mayor resistencia a las condiciones tropicales y mejores niveles productivos.
"Obtenemos lo mejor de ambas razas: la resistencia de las razas cebuinas y los altos indicadores productivos de las razas taurinas", afirmó.
Añadió que la incorporación de genética también impulsa la adopción de nuevas tecnologías en las fincas, como cercas eléctricas, sistemas de agua y mejores prácticas de bienestar animal.
Garantías sanitarias para acceder a mercados internacionales
González destacó que Nicaragua mantiene importantes reconocimientos sanitarios internacionales que respaldan la calidad de su producción ganadera.
Mencionó que Nicaragua es libre de encefalopatía espongiforme bovina, conocida como "vaca loca", y libre de fiebre aftosa sin vacunación, condiciones que fortalecen la competitividad de los productos nacionales.
"Todo este acompañamiento y trabajo con los productores nos garantiza los mercados, el tener registradas las fincas, los bovinos, los productores y acá vemos que los animales cuentan con un arete, es una normativa que se cumple que cada animal debe de portar una identificación individual, es única, no es repetida para precisamente poder monitorear y dar el seguimiento y tener la trazabilidad de ese animal en toda la cadena de producción", remarcó.
Asimismo, explicó que cada bovino debe portar una identificación individual única, requisito fundamental para garantizar el monitoreo y seguimiento durante toda la cadena productiva.
Productores avanzan en genética y productividad
Durante un recorrido por la finca La Chiripa, ubicada en El Timal, Managua, su propietario, Joel Reyes, compartió los avances alcanzados mediante el mejoramiento genético del hato ganadero.
Reyes explicó que trabajan principalmente con razas Gyr, Sardo Negro y ganado criollo mejorado, buscando incrementar la producción de leche y carne.
"Estamos mejorando la genética para que en dos o tres años podamos contar con animales F1 y tres cuartos, con mayores niveles de producción lechera", señaló.
El productor indicó que actualmente la finca cuenta con 22 vacas en producción, generando entre 130 y 150 litros de leche diarios, cifra que puede aumentar hasta 230 litros durante la temporada lluviosa.
Además, destacó el acompañamiento permanente del IPSA y otras instituciones gubernamentales, que brindan asesoría técnica para fortalecer la productividad y enfrentar desafíos como los períodos de escasas lluvias.
"Hemos tenido el apoyo de mucha gente que nos ha asesorado como compañeros del IPSA. Hemos implementado lo que es alimento de silo más la paca esperando que pronto esto se va a componer, la lluvia ya la tenemos encima, es una gran bendición y con mucho apoyo que hemos aprendido en charlas, en conocimiento a través de gente del Buen Gobierno que tenemos, que nos ayuda a avanzar hace una experiencia extraordinaria en medio de esto que ha faltado la lluvia, pero el animal esta gordo y hermoso", concluyó.
En Nicaragua, la trazabilidad lechera continúa consolidándose como una herramienta estratégica para fortalecer la producción ganadera, garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos y respaldar el acceso a los mercados internacionales.
El trabajo conjunto entre productores e instituciones como el IPSA permite avanzar en el mejoramiento genético, el cumplimiento de las normas sanitarias y la modernización de las fincas, contribuyendo al crecimiento sostenible de un sector que genera empleo, dinamiza la economía nacional y asegura productos de calidad para las familias nicaragüenses.













