Miles de familias nicaragüenses participaron la mañana de este Viernes Santo del Viacrucis Penitencial, que recuerda la Muerte de Jesús de Nazaret.
La fe junto al amor cristiano hicieron de esta jornada una de las más concurrida en la que personas de todas las edades llegaron una vez más a pagar promesas de sanación a Jesucristo.
Durante el recorrido, la imagen de la Sangre de Cristo fue llevaba por hombres y mujeres promesantes que año con año se esfuerzan para concluir las catorce estaciones que culminan en la Catedral Metropolitana de Managua.
Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo Brenes, acompañó la imagen de principio a fin, destacando la unión familiar y la fe cristiana que cada día debe manifestarse en cada acción llena de bondad y cristianismo.
“Estamos en este santo ejercicio del Vía Crucis. Venimos en silencio y oración pagando penitencias”.
Al concluir la procesión el cardenal Brenes se dirigió a los centenares de fieles, expresándoles la necesidad de acercarse más a la iglesia y reafirmando las obras que el Señor realiza cuando se pide con fe.
“Las familias en esta procesión han venido a depositar sus preocupaciones, inquietudes, propósitos futuros. El señor siempre nos acompaña a cada uno de nosotros. Hoy nos vamos fortalecidos porque el caminar con Jesús en la Cruz fortalece nuestras vidas”.
Reflexionó diciendo que “En cada una de las estaciones hoy hemos meditado, recordado cada familia que también en algunos momentos vivió estos pasos, el Santo Vía Crucis. Sé que hoy ha sido un diálogo hermoso a través de esta imagen. Hemos querido llegar a través de esas sagradas llagas de su costado a su corazón, mente y sé que Él escucha nuestras oraciones”.
Por su parte, el Sacerdote Héctor Treminio Vega, manifestó que “Estamos viviendo situaciones difíciles y hemos visto que el pueblo ha salido a orar. Nos unimos a todos esos hermanos que sufren los embates de la naturaleza y como iglesia también les acompañamos con nuestras oraciones. Veo que mucha gente ha preferido quedarse en casa, estar con los suyos, cuidar sus cositas y estar atentos a las indicaciones de las autoridades sin perder la calma”.
La fe cristiana se manifiesta en promesantes
Julio Enrique Lezama, uno de los miles de promesantes, comentó que tiene dos años pagando promesas.
“Es una tradición que llevamos realizando desde hace tres años debido a una enfermedad que tenía mi hija menor, quien se enfermó por estas fechas y decidimos encomendársela un Viernes Santo al Señor y Él en su infinita misericordia la sanó, por eso ahora venimos año con año a pagarla”.
María de la Cruz Espinoza Calero, del barrio 25 Aniversario, indicó que “Todos los años pagamos promesas nosotras. Es una devoción a la Sangre de Cristo. Ya son seis años en los que mis nietas que se han enfermado grave son las que pagan la promesa, por eso una de ellas, que casi se me muere, cada año viene y camina todo el trayecto descalza y la otra vendada. Te puedo decir que a pesar de todo lo que pasa en Nicaragua el Señor no nos olvida y nos cuida a como lo hizo con mis nietas”.
Antonia Trejos de 65 años, dijo que “No salimos a ninguna parte los Viernes Santos, este día se lo dedicamos a Cristo y mientras yo viva mi nieta vendrá vestida de angelito caminando muy cerca de la imagen del Señor”.
León Matus, con los ojos vendados y descalzo, pagó por tercer año consecutivo la promesa a la sagrada Sangre de Cristo.
“Hace tres años yo recibí una fuerte golpiza y estuve en un estado bien delicado y Él me sacó de eso. Yo no creía en esto, pero mi esposa es bien devota del Señor y desde ese momento creo en Él porque hizo el milagro y voy a seguir con la tradición hasta que Él me de fuerzas”.












