Un bonito y estremecedor mensaje emitió Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo Brenes, a la feligresía nicaragüense durante la Vigilia de Pascua este sábado santo por la noche. El recién ordenado Cardenal por el Papa Francisco, durante la misa litúrgica, se puso en pie frente a todas las familias católicas y, tomando fuertemente el micrófono, anunció la gran noticia: ¡Cristo ha resucitado!

No fueron pocos los católicos que lloraron en medio de aquella semioscuridad de la Catedral Metropolitana de Managua. Muchos compartieron sus pequeñas velas, cuyas llamas -minutos antes- habían sido encendidas alimentandose del vivo fuego del propio Cirio Pascual, símbolo de Cristo Resucitado.

"Hay que llevar esta buena noticia a todos sus familiares, llevar esta buena noticia a todos los buenos amigos", reiteró el Arzobispo de Managua, refiriéndose a la resurrección del Señor Jesucristo. Todos se quedaron en silencio, escucharon con mucha atención aquel bello mensaje, estaban ahí, en ese preciso instante, experimentando la nueva vida, Jesús en sus corazones.

"Yo quisiera que hoy tomaramos ese compromiso, que cada uno los que me están escuchando y viendo", agregó el Cardenal Brenes, viendo con firmeza a todo el pueblo católico. La gente se sintió profundamente alegre, la noticia de ese sábado no era quizás la misma de todas las vigilias de pascua, algo diferente se estaba diciendo, quizás era la forma, o bien lo directo que parecía ser el mensaje ante el auditorio.

"El día de mañana pueden visitar a una persona, que a lo mejor esté triste, y llévenle esta buena noticia, cómo Cristo ha resucitado, para que esta persona tenga alegría y tenga vida", insisitó el Cardenal, por si alguien no había escuchado antes, o bien asegurándose que el mensaje llegara hasta el fondo de la Catedral, lo cual evidentemente fue posible; todos supieron que aquella noticia era algo más que una juntura de palabras alzadas al viento, supieron, que de alguna forma, ahí estaba Cristo, viendoles a todos en ese innolviable momento.

"Cristo ha resucitado, miles y miles de hombres también. Que para todos sea causa o motivo de alegría. Si una o dos personas reciben este mensaje de cada uno de ustedes, estoy cien por ciento seguro que cambiarán sus vidas. ¡Que viva Cristo Rey! ¡Que viva Cristo Rey! ¡Cristo ha resucitado!, manifestó al concluir la misa el Cardenal Lepoldo Brenes. La liturgia había terminado, pero las familias se quedaron ahí, como si estuvieran soñando. Luego salieron de la Catedral, llevaban una misión hasta cada rincón de Nicaragua donde fueran a dormir esa noche. Una noticia de vida.

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