Su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo Brenes, durante la Santa Misa de Pascua de Resurrección, exhortó a los nicaragüenses a tener a Jesucristo en nuestros corazones, porque tenerlo en nuestras vidas es sinónimo de alegría, de gozo y felicidad.

La ceremonia religiosa se celebró en la Iglesia Cristo Resucitado en las Américas II que recibió la visita de decenas de feligreses de muchos barrios de la capital, que de esta manera celebraron lleno de gozos el Domingo de Resurrección.

“Qué hermoso cuando salgamos a quien encontremos podemos darle un abrazo, como el abrazo que me dieron muchos ahí mientras venia en las caponeras. Ese abrazo significa transmitir un calor, el calor de Cristo, transmitir el calor de un amigo, transmitir el calor de la alegría”, subrayó Brenes, invitando a mantener nuestra felicidad en nuestras vidas.

“Nosotros no podemos hoy al celebrar esta fiesta de la resurrección, tener una cara de amargura, tenemos que llevar una cara de alegría de gozo, de felicidad, que Viva Cristo Resucitado”, pronunció el alta jerarca.

Brenes manifestó que ver las iglesias con tantos feligreses le da mucha alegría, pues le llena de energía ver a tantos rostros felices y llenando sus corazones de la palabra de Dios. Agradeció a las familias del barrio Américas II por la iniciativa de recibirlo en las llamadas “Caponeras”, experiencia que también ha vivido en otros lugares.

Llamó a fortalecer su fe en Dios, rememorando que Cristo al ser torturado y crucificado, algunos de sus apóstoles no creyeron en su resurrección, algo que ocurrió al tercer día de su muerte.

“Que sorpresa la piedra estaba corrida y el sepulcro estaba abierta y alguien les dice ‘no busquen entre los muertos al que está vivo’ ¡que hermosa noticia las que reciben aquellas mujeres que iban a embalsamar el cuerpo del maestro, a prepararlos bien y ahora le dicen que está vivo!”, exclamó Brenes en la iglesia que estaba llena en sus cuatro costados.

Emocionado subrayó que las mujeres salieron corriendo para dar a conocer a todos que Cristo había resucitado, lo que significaba que había cumplido su promesa, pues a sus discípulos había anunciado que al tercer día iba a resucitar.

“Se hubieran ido a la casa a desayunar, a bañarse y después vamos a ir, pero no, no le importa y salen corriendo para anunciar esta buena noticia y los apóstoles reciben la noticia y hay dos, Pedro y Juan son los que salen corriendo también, miren que bonito, esa es la palabrita, correr, a mi me llama la atención”.

Resucitó para que tengamos vida

Dijo que el mundo y los pueblos han sido testigos de un Cristo que ha hecho milagros, que ha dado la luz a los ciegos, que ha dado a una persona la posibilidad de caminar y que ha hecho muchas cosas.

“Somos testigo de un Cristo que ha recorrido la calle de la amargura, que ha experimentado la pasión, que ha sido clavado en la cruz, que ahí por el centurión ha sido reconocido como Dios, que ahí también uno de los ladrones lo reconoce como su Dios, pero que ese Cristo ha muerto y con su muerte ha muerto el pecado en el mundo, porque Él ha resucitado para que todos tengamos vida y tengamos vida en abundancia. En la Resurrección mis buenos hijos está el punto de apoyo nuestra fe”, indicó el prelado.

Agregó que la clave de nuestra fe es la resurrección de Jesucristo y que vana sería nuestra fe si Cristo no hubiese resucitado “ahí está la clave de toda nuestra fe”.

También señaló que Cristo en la eucaristía se presenta de forma real, pues cuando se proclama el evangelio se afirma que es palabra de Dios, que es presencia viva que nos cuestiona a muchos “y la palabra de Dios nos golpea, nos pega contra la pared”.

Cristo es alegría

“La comunidad al celebrar la eucaristía hace presencia viva de Jesús, presencia viva de Jesús y aquí en el altar en unos momentos presentaremos el pan y el vino… ¿y ese pan que cosa es?...es el cuerpo real y vivo de Jesús”. También el sacerdote es presencia viva de Jesús Resucitado.

“Hoy nosotros renovamos nuestra fe en ese Cristo vivo que ha resucitado y hoy también nosotros nos comprometemos, al igual que aquellas mujeres, salir corriendo para anunciar aquellos hermanos, pare recordarles y decirles que Cristo está vivo, los que recibimos esa noticia también tenemos que salir corriendo para comunicarles a otros hermanos, para llevarles la alegría porque Cristo es alegría”.

Al final de sus palabras, se dedicó a responder un mensaje que recibió a través de su celular, donde un fiel católico le manda saludes y felices pascuas de resurrección. Instó a los feligreses a tomar sus celulares y enviar ese mensaje de felicidad a sus amigos y familiares.

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