Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo, confirmó que este miércoles (23 de abril) estará viajando a Roma, para participar en el solemne acto de canonización del Papa Juan Pablo II y el Papa Juan XXIII.

“Realmente es una dicha y una gracia de Dios que me permite participar de esta ceremonia, desde allá vamos a estar en contacto con el Santo Papa Francisco, y vamos a tener la oportunidad de orar en Roma”, expresó Su Eminencia en Managua.

El Cardenal Miguel, designado en 2007 Presidente de la Comisión de Reconciliación, Paz y Justicia por el Comandante Daniel Ortega, refirió que el mensaje que lleva del pueblo de Nicaragua hasta la Santa Sede de la Iglesia Católica es de mucho cariño y caridad.

Creado ‘Cardenal’ por Su Santidad Juan Pablo II

Su Eminencia refirió sentirse muy contento por estar participando en la canonización, especialmente del Papa Juan Pablo II, quien fue que lo ordenó Cardenal en el consistorio del 25 de mayo de 1985, con el título de San Giovanni Evangelista.

“Realmente yo no me imaginaba que iba a ser Cardenal. El Papa Juan Pablo II pensó en mí y yo le agradecí. Es un Papa que siempre me demostró su cariño”, expuso, además de recordar que el también llamado ‘Papa Viajero’, “en sus encíclicas siempre condenó al capitalismo salvaje.

‘El Papa Viajero’ estuvo dos veces en Nicaragua

El Cardenal de la Paz destacó el mensaje de amor que Su Santidad Juan Pablo II transmitió al pueblo nicaragüense durante sus dos oportunas visitas a este país (4 de marzo 1983; 7 de febrero 1996).

“Nosotros tenemos recuerdos muy gratos de las visitas que hizo Juan Pablo II, nos manifestó un gran cariño. Recuerdo muy bien las dos visitas, sobre todo la segunda visita, donde asistió mucha gente”, recordó.

El Cardenal Miguel relató que aquel 7 de febrero (1996), al llevar al Aeropuerto de la capital Managua al Papa Juan Pablo II, este le preguntó si verdaderamente la gente había escuchado su mensaje, a lo que él le respondió que “la gente de Nicaragua ama a Dios y ama al Papa.

“A usted lo aman, le reiteró el Cardenal Miguel a Su Santidad. Y él muy contento me dijo que el mensaje dado ha caído en tierra buena. Yo creo que cuando el Papa estuvo aquí, se dio cuenta que el pueblo de Nicaragua es fervoroso, un pueblo que ama a Cristo, la Virgen y ama al Papa; y se lo demostró el pueblo cuando vino aquí y lo recibimos con mucho cariño”, expresó.

“Nos invitó varias veces a su mesa”

Haciendo un examen reflexivo de su vida religiosa, otra de las anécdotas que compartió durante entrevista el Cardenal Miguel fue en una ocasión cuando llegó a Roma, haciéndose acompañar por Monseñor Julián Barni; y ambos querían saludar a Su Santidad Juan Pablo II.

“El Papa gentilmente estaba en su capilla y salió de su capilla (eran pasadas las doce del día), y nos dice que le gustaría quedarse con nosotros para que almorzáramos con él. Siempre que íbamos a Roma, teníamos la oportunidad de conversar con el Santo Padre y me invitó varias veces a su mesa”, destacó.

Papas han dejado una estela luminosa

Para el Presidente de la Comisión de Reconciliación, Paz y Justicia, para que un Papa sea elevado a Santo tiene primero que ser una persona distinguida en el amor a Dios, a Cristo y a la Caridad.

“(Tiene que ser) un hombre que haya dejado una estela luminosa en su camino; y Juan XXIII y Juan Pablo II son Papas que han dejado esta estela luminosa donde han pasado. Ambos se distinguían por la humildad, además de ser hombres preparados intelectualmente”, subrayó.

Nicaragua ama a Cristo y ama al Papa

A pocos días (27, abril) de ser canonizado el Papa Juan Pablo II, el Cardenal Miguel valoró que la semilla que sembró este gran Santo en Nicaragua “no cayó a la vera del camino, ni cayó entre espinas, sino que cayó en Tierra Buena”; además que recalcó que “este es un pueblo que ama a Cristo y ama al Papa”.

Hasta el momento se conoce que el Cardenal Miguel Obando viajará este miércoles a Roma haciéndose acompañar por Monseñor Francisco Castrillo. Su Eminencia se sumará a las actividades de la fiesta religiosa de la Divina Misericordia, presidida por el Papa Francisco.

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