Año tras año, las exhaustivas encuestas de la empresa MyR Consultores demuestran que el cristianismo y los valores cristianos predominan en prácticamente toda la opinión nacional de Nicaragua. Por ejemplo, en octubre del año pasado 97% de las personas consultadas afirmaron su apoyo a los valores cristianos de actuar con amor al prójimo y de promover la reconciliación y la no discriminación. En Nicaragua existe una profunda armonía entre el sentir cristiano de la población y el compromiso del Estado con los valores cristianos expresados en la Constitución Política, que dice en su Artículo Tres:  

“El Estado nicaragüense se fundamenta en valores cristianos, ideales socialistas, prácticas solidarias, desde la cultura e identidad nicaragüenses.

Los valores cristianos aseguran el amor al prójimo, la reconciliación entre hermanos y hermanas de la familia nicaragüense, el respeto a la individualidad y la diversidad sin discriminación alguna, el respeto e igualdad de derecho de todas las personas, de todas las edades y de todas
las capacidades”

La Constitución Política de Nicaragua es la única de los cinco principales países centroamericanos que define los valores e ideales de la nación de una manera tan clara y comprometida. Es difícil no concluir que esto se debe a la especialmente intrincada relación en Nicaragua entre la política y la religión. En gran parte, la historia de Nicaragua desde el tiempo de Sandino y Blanca Aráuz ha sido de una lucha entre los valores espirituales del cristianismo y los anti-valores del represivo poder de la oligarquía nacional de que la jerarquía de la Iglesia Católica ha sido una parte integral.

El 26 de julio 2010, nuestro Buen Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional publicó un informe de sus logros en ese momento en que afirma, “La tradición y las creencias del pueblo nicaragüenses son de origen y naturaleza cristiana, una cultura cristiana, donde conviven en paz católicos y evangélicos. El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) promueve que el pueblo nicaragüense incorpore en su discurso y en la práctica cotidiana la ética social del cristianismo, es decir, los valores de la reconciliación, el perdón, el amor al prójimo, la opción por los pobres y el respeto y la libertad de culto, consignado en nuestra constitución.”

Es instructivo ver como la progresiva democratización política y económica del país desde 2007 por medio del Pueblo Presidente corresponde de manera inversa a un declive en la proporción de la población de fe católica a nivel nacional. En el censo nacional de 2005, 58.5% de la población afirmaron ser de la fe católica y 41% afirmaron ser de una fe no católica. En 2023, una encuesta de Consultores MyR encontró que el porcentaje de la población que afirmaba ser de la fe católico fue de 34.2% y de una fe no católica 65.8%. Así que, el país abraza la fe y los valores cristianos como una fuerza espiritual que va de mano de la manera más natural con la democratización del país por medio de los ideales socialistas y la práctica solidaria. 

Esta realidad corresponde también a la cosmovisión de los pueblos originarios que influye mucho en la visión espiritual de Amor y Justicia del General Sandino. En su manifiesto “Luz y Verdad”, nuestro General Sandino escribe, “...antes del éter, que todo lo llena en el Universo, existió una gran voluntad; es decir, un gran deseo de Ser lo que no era, y que nosotros lo hemos conocido con el nombre de Amor. Por lo explicado se deja ver que el principio de todas las cosas es el Amor: o sea Dios. También se le puede llamar Padre Creador del Universo. La única hija del Amor, es la Justicia Divina. La injusticia no tiene ninguna razón de existir en el Universo, y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu.”

Nuestro Comandante Daniel insistió en el tema de la Justicia cuando nos explicó el 30 de abril 2020 en el octavo aniversario del tránsito a la inmortalidad del Comandante Tomás Borge Martínez y de celebración del Día de l@s Trabajador@s, “El Cristianismo, su esencia es revindicar la justicia, reivindicar a los pobres... Bien lo dijo Cristo: Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja a que un rico entre al reino de los cielos. Así lo dijo, así lo dijo. Esa es la fuerza del cristianismo, la fuerza de Cristo.” Las palabras del Comandante recuerdan el sentir popular que se ha expresado de manera muy concisa en el dicho, “Entre revolución y cristianismo no hay contradiccíón”

Nos recuerda el compañero Fabrizio Casari que esta profunda identificación espiritual con la lucha popular por la justicia es la esencia y el fundamento de la Revolución Popular Sandinista, “Nicaragua en los años 80 quiso teorizar y demostrar en concreto la posibilidad de unión entre Cristianismo, no Catolicismo, entre Cristianismo y Revolución. Es decir, que tú puedes ser Cristiano y Revolucionario, ¿llamando a qué? A la Iglesia de los Pobres, a la Iglesia de Base, a la Iglesia que realmente comparte pan y lágrimas con los echados de la tierra. No a la Iglesia de grandes lujos.”

Desde la primera fase de la Revolución Popular Sandinista nuestro Comandante Daniel y la Compañera Rosario siempre han apoyado e impulsado sin discriminación la celebración de la fe cristiana. En la celebración del Día de las y los Trabajadores en 2011, el Comandante Daniel recordó “Nicaragua es un pueblo Cristiano, Católico y Evangélico, no es casual...  que en Nicaragua nos esté visitando desde anoche, y hoy tendrá un gran Acto en la Plaza la Fé, el Reverendo Yiye Ávila, ese Predicador extraordinario que nos acompañó en Nicaragua, visitó Nicaragua en los años 80... y me invitó a que lo acompañara en esa prédica frente al pueblo cristiano de Nicaragua.”

A la vez, el Frente Sandinista siempre ha tendido puentes hacia la Iglesia Católica, como el Comandante recordó en 2018 en una entrevista con el compañero norteamericano Max Blumenthal, “en el período de 1979 al 90 tuvimos grandes contradicciones, pero en medio de esas contradicciones logramos mantener un buen diálogo con la Iglesia y en particular con el Cardenal Miguel Obando y Bravo…  Al final, sí, yo le pedí a él que fuese el Presidente de la Comisión de Paz y Reconciliación, que él la presidiera y que el segundo fuese un Líder Evangélico, el Reverendo Gustavo Parajón, y ayudaron mucho con las Comisiones de Paz para que se diese el desarme y se evitara mucha muerte a la hora del desarme, el fin de la guerra.”

Para alguien desde afuera que ha observado el desarrollo política de Nicaragua en las últimas décadas ha sido evidente desde por lo menos 2007 que la lucha política a nivel nacional entre la élite y la mayoría empobrecida tenía su fiel reflejo en una lucha interna de la Iglesia Católica. Ante la calamidad de los 17 años de lamentable desgobierno neoliberal, el Cardenal Obando y Bravo entendía la urgencia de garantizar en Nicaragua la estabilidad, la seguridad, la Paz y la reconciliación. Este imperativo necesariamente implicaba un proyecto de la justicia social y la democratización auténtica del país.

A cambio, los obispos derechistas que tenían mayor influencia en la jerarquía episcopal eran incapaces de superar su acostumbrado, pero desfasado, sentido de derecho de ser la principal fuerza moral en la sociedad nicaragüense. El compañero Tomás Valdez ha explicado la actitud represiva de la Iglesia Catolica hacia las Comunidades Eclesiales de Base, “A principio de los años 90, después de la derrota del Frente Sandinista, en esos años, la jerarquía católica no miraba con buenos ojos a las comunidades eclesiales de base como esta, por su opción por los pobres. Y aquí se nos quiso imponer el silencio que no cantáramos nuestros cantos de compromiso, y hubo un momento de conflicto y ruptura con los sacerdotes, desde 1994 aquí no tenemos un párroco oficial así que somos nosotros los laicos, mujeres, y hombres, que hacemos la celebración religiosa." 

Mientras el Cardenal Obando luchó de buena fe hasta el final para recuperar y mantener una legítima autoridad moral para la Iglesia Católica, la Conferencia Episcopal y muchos sacerdotes se hundieron en la traición de 2018, cómplices y a veces autores de las brutales prácticas sátanicas del fallido intento de golpe. En noviembre 2018, el Reverendo Miguel Casco observó, “La Revolución nicaragüense asume la fé cristiana no como un elemento táctico sino con valores y principios … Cuando vemos los programas sociales del gobierno… y todo ese proceso de apoyo a los pobres, eso tiene que ver mucho con la visión del Reino de Dios en la sociedad… ¿Por qué entonces satanás reacciona tan violentamente queriéndonos destruir la Paz, la Vida, la Seguridad? Porque hay un Proyecto de Vida en este asunto, hay un Proyecto de Paz, hay un Proyecto de Reconciliación.”

Las raíces espirituales de ese proyecto revolucionario extienden hacia el General Sandino y más allá hacia las luchas de los pueblos originarios. El compañero Jeremy Cerna destaca como “La fe cristiana, lejos de ser un elemento accesorio, constituía un componente central de la identidad colectiva. Comandante Carlos Fonseca entendió que cualquier proyecto revolucionario que ignorara esa dimensión espiritual quedaría desconectado de la realidad social…. Sandino había integrado en su pensamiento elementos espirituales, comunitarios y antiimperialistas que resonaban tanto con la fe cristiana como con la memoria indígena. Fonseca vio en él un ejemplo de cómo la identidad cultural podía convertirse en fundamento de un proyecto político emancipador.”

El Sandinismo apoya la cultura popular porque cada festividad cultural y religiosa tradicional afianza progresivamente más la memoria y amor espiritual del pueblo de su historia, de su pasado milenario de resistencia e independencia. Las celebraciones de Santo Domingo de Guzmán, de la Purísima, de la Gritería, los Topes de los Santos, la Lavada de la Plata, son solamente algunas entre innumerables celebraciones religiosas y culturales que refuerzan la identidad nacional. El compañero Wilmor López explica que “Nicaragua es uno de los países más ricos en manifestaciones culturales populares. Su calendario está repleto de fiestas tradicionales, celebraciones que presentan rituales, símbolos y signos que denotan la existencia de un sincretismo en el cual aflora la persistencia de un mundo indígena, constituyendo la tradición más valiosa y rica de nuestro pueblo.”

Ahora la unidad nacional sin precedentes en la historia del país demuestra el reconocimiento por la enorme mayoría de la población de la integridad del proyecto de desarrollo humano y reducción de la pobreza promovido por nuestra Copresidencia, Comandante Daniel y Compañera Rosario. Es un proyecto que corresponde precisamente a un Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que cumple con el principio del Pueblo Presidente, de las familias nicaragüenses como protagonistas de su desarrollo.

El compañero Juan Carlos Ortega en su poema ”Cristianismo” plantea la meta de las familias nicaragüenses de defender su derecho de ser arquitectos de su futuro.

“Los pueblos tienen el derecho de erigir su propio destino.

 Recorrer la senda señalada por Jesús y construir el mundo que soñó para la humanidad es la meta que nuestra Nicaragua, nuestra América, Latina y Caribeña, nuestro Mundo, sufrido y aplastado por tanto tiempo, debe construir, alcanzar, afianzar y heredar.”

En Nicaragua el Cristianismo es una fuente de fortaleza cultural y unión política porque la enorme mayoría del pueblo identifican con los valores cristianos del proyecto político del Frente Sandinista de Liberación Nacional que promueve la justicia social, la inclusión, el respeto mutuo y la equidad. Como afirma nuestra Co-Presidenta Compañera Rosario: “Nosotros somos un Pueblo Devoto, un Pueblo que és de Dios, somos un Pueblo de Religiosidad permanente. Así nacimos, así hemos crecido, y así vamos aprendiendo también a aplicar el Mensaje de la Fé y la Esperanza, del Verdadero Cristianismo, todos los días… sabemos lo que és la Lucha por Amor nuestro, Ideario de Revolución Cristiana y Solidaria. Entre Cristianismo y Revolución no hay contradicción.”

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