Acompañado de miles de creyentes católicos, Su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo Brenes presidió este domingo la misa en honor a la Sangre de Cristo.
En su mensaje, el Cardenal Brenes dijo que las familias participan de esta Eucaristía para aceptar esa promesa que el Señor les ha dado.
Esa promesa es: "Vengan a mi todos los que se sienten cansados que yo les ayudaré". "Sin duda alguna en un determinado momento muchos de nosotros hemos sentido angustia, tristeza y abandono, y en ese momento le hemos clamado al Señor", aseguró Brenes.
Expresó que todos los que participaron de esta eucaristía han sentido la cercanía de Dios y están dando gracias porque sienten la grandeza del Creador.
"De otra forma no estaríamos aquí, hoy dando gracias a ese buen Dios a través de la preciosa imagen de la Sangre de Cristo hemos sentido su presencia y cercanía", afirmó.
Día de la humildad
El Cardenal Brenes pidió a la feligresía humildad y sencillez para que desde esas actitudes se puede conocer a Dios.
"Este domingo yo lo catalogaría como día de la humildad donde el Señor nos invita a ser verdaderamente humildes, a imitarle a Él en la mansedumbre y sencillez de corazón",, añadió.
Recordó que el día que nosotros nos sentimos superiores a los demás, ese día perdemos esa mirada en el Señor, porque nuestra mirada va para otro lado.
Al finalizar la Eucaristía, los fieles católicos manifestaron su fervor a la Sangre de Cristo y su agradecimiento por los milagros concedidos, pagando promesas con los ojos vendados, caminando de espalda, entre otras expresiones de fe.
Al son de filarmónicos, la imagen junto a la multitudinaria manifestación de creyentes, salió de Catedral en su tradicional procesión, para recorrer diferentes puntos de la capital.












