Los niños y niñas fueron este 10 de agosto los grandes protagonistas de las Hípicas de Managua, en el contexto de las fiestas en honor a Santo Domingo de Guzmán.

Aunque este año las hípicas arrancaron a las tres de la tarde (dos horas después de lo programado), y bajo un aguacero, se vivieron en un ambiente lleno de alegría, orden y seguridad.

La Policía Nacional se desplegó por todo el trayecto del hípico, mismo que partió desde la Avenida de Bolívar a Chávez, pasando por el edificio del Ministerio de Gobernación, la avenida Tiscapa, la rotonda el Güegüense y finalizando frente al Holliday Inn.

 La lluvia no fue motivo para que los pequeños jinetes disfrutaran del desfile hípico, y no perdieron la oportunidad para lucirse montados en sus ejemplares iberos, criollos, peruanos, y toda la mejor genética.

El jinete chinandegano, Mauricio Godoy, valoró que este diez de agosto, el hípico de Managua ha sido muy especial porque ha sido dedicado a la familia, y particularmente a los niños.

 "Los caballos son nuestra pasión. Recrear a nuestros hijos con cosas bonitas y culturales, y qué mejor forma que hacerlo en un hípico que refleja la unidad de las familias nicaragüenses, un hípico tranquilo, bonito y diferente al de todos los años", expresó.

El niño Fabián Silva, quién trajo a su pony "Julio" desde San Rafael del Sur, para participar en este desfile en Managua, expresó su contento con una hípica dedicada a los pequeños.

"Para mi es una felicidad y una alegría poder venir a las hípicas. Yo monto desde que tengo dos años y es algo que me lo enseñó mi papá, y siempre me ha gustado. Ahora me parece que es un buen evento", manifestó.

 Comerciantes también aprovecharon la actividad enmarcada en las fiestas de "Minguito", para vender productos gastronómicos, refrescos, sombreros estilo vaquero, gafas y camisetas, entre otros.

 "No nos podemos quejar, el ambiente está alegre. Y está movida la venta de gaseosas y carne asada. Mucha gente en las calles y todo esto nos genera mayores ingresos", dijo Claudia Mayorquín.

 Con la alegre hípica, los capitalinos despidieron una vez más las fiestas en honor a Santo Domingo de Guzmán, las cuales se desarrollaron en paz y armonía destacando el fervor, la fe y el tradicionalismo de este pueblo creyente y cristiano.

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