En 1980 centenares de estudiantes, maestros, trabajadores de la salud, asesores pedagógicos, conductores, oficinistas y amas de casa, dejaron sus hogares para cumplir con la misión humana, solidaria y de restitución de derechos de enseñar a leer y a escribir a 406 mil 056 nicaragüenses.
Muchos de los alfabetizadores eran jóvenes estudiantes de secundaria. Se tiene registrado que participaron en esta epopeya unos 95 mil 582 estudiantes, quienes con su entrega y dedicación lograron reducir la tasa de analfabetismo de un 50.35% a un 12.96%. Eso solo lo logró el Frente Sandinista de Liberación Nacional organizado con la única bandera de amor al prójimo.
En el presente, estos jóvenes son adultos que han seguido, en su mayoría, el camino de la enseñanza. Una de ellas es Reynalda del Carmen Velásquez, quien se sumó a la edad de 16 años y en la actualidad es supervisora en el Centro Tecnológico José Dolores Estrada en Nandaime, Granada.
“Yo era estudiante de cuarto año y al mirar algunas atrocidades de la dictadura militar somocista ingresé al movimiento estudiantil de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, en el municipio de La Concepción, Masaya, donde teníamos un sinnúmero de escuadras a nuestro cargo, yo era responsable de la Columna Julia Pomares y teníamos ubicada la escuadra de mujeres en algunos barrios del municipio, que cuenta con 23 barrios”, contó Reynalda del Carmen.
“Partimos para iniciar esta gran epopeya que para mí fue algo que nos marcó la vida a muchos jóvenes que por primera vez en la historia dejamos una casa, una familia. Tuvimos ese amor por el pueblo y solo un gobierno como el gobierno revolucionario pudo hacer este cambio en la historia de Nicaragua al bajar el analfabetismo del 50% al 12%”, recordó.
“La Unesco nos premió como territorio libre, fue bonito compartir aunque sí tuvimos algunas dificultades y algo que marcó a los brigadistas fue el asesinato de Georgino Andrade, nos dio miedo, pero ahí seguimos dándole ánimo, recordando que nos tocaba esto, a la juventud de esos tiempos retribuir”, rememoró.
“Aprendimos mucho de la vida del campo también y cuando finaliza la Cruzada de Alfabetización como yo no di clase en ese momento yo quería saber esa experiencia de alfabetizar a los señores, entonces me quedé en la etapa de sostenimiento y doy clases en un punto de alfabetización en la casa del señor Domingo Mercado. Alfabeticé a don Domingo, a su esposa Doña María Mercado y a sus cuatro hijos y conviviendo con ellos tuve la experiencia de aprender a hacer canastos, de los que se llevan frutas al mercado de Managua”, siguió contando la alfabetizadora.
Alfabetizadores utilizaron método cubano
“Nosotros hacíamos uso del método cubano 'Yo Sí Puedo', entonces partiendo de la realidad del campesino nosotros tomábamos la experiencia y teníamos una cartilla, nos dotaron de medios como un televisor Caribe, teníamos unos casete para dar clases y se tuvo la dicha que a los 6 meses ellos ya sabían leer y escribir”, comentó Carmencita.
“El campesino sabiendo leer y escribir, saliendo de esa oscuridad tenía que ser menos engañado por aquellos terratenientes, entonces eso dio lugar a que la gente fuera despertando ese amor por sí mismo, como les digo es algo que que nos tocó, lo hicimos con amor y para mí marcó mi vida porque yo dije voy a estudiar algo de educación para ayudar al país a la transformación de la sociedad. Ellos se dieron cuenta que con la educación es que salimos adelante y que es responsabilidad de nosotros como padres ayudar a nuestros hijo a salir adelante”, agregó.
Una formadora con vocación
Sus estudios los realizó en la Escuela Normal Ricardo Morales Avilés de Jinotepe y una licenciatura en Biología en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
“La familia que yo alfabeticé es una familia próspera en la actualidad porque ellos tienen hasta ferreterías en el municipio, incluso en los puntos de alfabetización que yo fui a supervisar, en el caso de la familia de Emiliano Sánchez, en el caso de la familia del Edmundo Blass, de Antonio Hernández, esos chavalos ya se prepararon y tienen otra mejor vida”, manifestó.
“El programa histórico del Frente nos mandaba a decir con Carlos Fonseca: 'enséñales a leer' y fue algo que nosotros como juventud nos correspondía en ese momento de la historia. En ese momento nosotros teníamos que impulsar en nombre del Frente Sandinista esa epopeya, esa acción, esa tarea y fue algo que la juventud asumió con responsabilidad porque allí fuimos chavalos, maestros, las brigadas culturales, porque fue también un rescate de la cultura”, resaltó.
Doña Reynalda del Carmen, no quiso terminar sus palabras sin antes recordar el recibimiento del pueblo aquel 23 de agosto cuando regresaron tras meses alfabetizando por toda Nicaragua.
“Nos reciben en Managua y no paraba de llorar de alegría y también de tristeza porque faltaban compañeros que se quedaron en el camino al perder la vida. Esa juventud, nosotros tuvimos una convicción política que nadie nos la va a arrancar. A mí me cuesta la alfabetización y todo lo que hago con gusto. La educación es la encargada de transformar las vidas y las condiciones actuales son totalmente diferentes. Solo vea este tecnológico, aquí los jóvenes tienen comida, Wi-Fi gratis, duermen acá, la educación es gratuita, es una educación con calidad y calidez”, culminó la alfabetizadora.