El amor llenó a su máxima capacidad la Plaza de Colores del Puerto Salvador Allende este sábado, cuando 250 parejas dijeron sí y se fundieron en un beso con el que se juraron amor eterno.
El acto de bodas masivas fue la edición número 23 del evento más esperado por los enamorados en Nicaragua: “Ya Tu Boda 2026”.
Bajo el sol intenso y acariciados por la brisa del lago Xolotlán, hombres y mujeres de todas las edades se reunieron casi desde el mediodía en este punto turístico, motivados por el entusiasmo de tan esperada ocasión.
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Con su pareja tomada de la mano y portando su cédula de identidad en la otra, las y los ciudadanos buscaron a la autoridad civil que sellaría en papel aquel pacto acordado en la intimidad días, semanas, meses e incluso años antes de este momento.
Cuando llegó su turno, don Arnulfo de Jesús Berríos se acomodó en una de las mesas junto a su amada, Tatiana Ñurinda, y con sus dos testigos al costado.
Bajo el toldo donde ya los estaban esperando, la jueza tercera de distrito de familia, Xiomara Rivera, revisó los documentos y explicó la naturaleza del acto, además de sus implicaciones.
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Mientras la escuchaba, el hombre movía la cabeza levemente de arriba hacia abajo y ratificaba con su gesto que el paso que iba a dar ya estaba más que decidido.
Tras la firma y un apresurado beso, disminuido quizá por la presión adicional que representaban los espectadores, fue Tatiana quien tomó la iniciativa de colocar el anillo en el dedo de su ahora esposo.
"Yo trabajaba en la alcaldía y visitaba el mercado Oriental. Ahí la conocí a ella y fue un amor infinito", dijo el hombre ya con la sortija en el dedo anular, más relajado y contento de cumplir con uno de sus sueños.
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Berríos, unos 20 años mayor que su compañera, confesó en ese momento que el amor inició primero en él; un sentimiento que crecía en su pecho y que le costó bastante tiempo y valor revelar.
"Estaba enamorado y ella ni se daba cuenta. Hasta que en un momento la miré trabajando y se lo dije a su mamá. Ella se lo contó y empezamos a tratarnos. Ahora decidimos casarnos para formar ya nuestro hogar", aseguró, pasando de tener un rostro de alegría, a otro que parecía más iluminado por el orgullo.
Tatiana añadió al relato que "ya son cuatro años de relación los que anteceden a este momento" y que siempre se ha sentido tratada como una princesa.
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" Es un hombre responsable y me cuida", compartió la mujer, liberándose un poco de los nervios que la llenaron tras también haber alcanzado uno de sus momentos más felices.
Como esta historia muchas otras similares fueron contadas. Todas cargadas con un sinfín de emociones positivas que hicieron de este encuentro un verdadero acto de amor colectivo.
La jornada de firma tomó algo más de tres horas. Una vez que la luz del mediodía empezaba a bajar su potencia y dar paso a una tarde más fresca, cada pareja fue tomando asiento en la plaza frente a una enorme tarima para continuar con el último paso: la expresión del consentimiento matrimonial.
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En la estructura desde la que se interpretaron piezas de música de fiesta y boleros, fue tomado el juramento, pero más que un acto protocolario, fue un un llamado a la reflexión y al compromiso.
Para llegar hasta sus asientos, los protagonistas recorrieron una alfombra, bajo el arco formado por los sables de gala de los cadetes de la Policía Nacional.
Fue ahí, y cuando ya todos estuvieron reunidos, que la doctora Karen Hernández, jueza decimocuarta de familia de Managua, recordó que este mes de febrero Nicaragua se llena de festejos que tiene que ver con el amor, incluido el que tuvieron por la patria los héroes nacionales, el General Augusto C. Sandino y el poeta Rubén Darío.
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"Son ejemplo de amor, son ejemplo de solidaridad", afirmó, al reconocer el aporte valioso de estos grandes hombres cuyo móvil fue el sentimiento más hermoso.
Al dirigirse a los presentes recordó que el matrimonio es también un momento en el que la pareja adquiere obligaciones y compromisos mutuos.
"La familia debe ser construida en valores entre el matrimonio, para con los hijos y todos los miembros de la familia", precisó, ampliando más el espectro de responsabilidad que asumieron este día los contrayentes.
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La ministra de la familia Erika Espinoza fue la encargada de transmitir el mensaje de Gobierno. Inspirada por el emotivo instante, afirmó que los Copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo tienen un firme compromiso con las familias, que son factor fundamental para la unidad y la paz.
"Y el Comandante Daniel y la Compañera Rosario promueven el amor desde el hogar. Hoy compañeros y compañeras queremos celebrar el cariño, el respeto que nos une como familias", compartió con los recién casados.
"Creemos profundamente que la familia es el corazón de nuestra amada Nicaragua. A ustedes familias, les decimos que sigamos cultivando amor, paz, comprensión y respeto en nuestro día a día", expresó con firmeza la funcionaria que se hizo parte de los festejos.
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En medio de los consejos y llamamientos a los verdaderos valores que implica la unión marital, se abrió paso el instante al que fue probablemente el beso más grande de Nicaragua. Finalmente todos dijeron sí acepto.
Ese último, fue un gesto que selló el fin de una jornada que cumple más de dos décadas y que ha facilitado que más de 11 mil parejas contrajeran nupcias durante estos años, fortaleciendo así la unión familiar y la paz, el patrimonio más valioso de las y los nicaragüenses.













