Desde el principio de la humanidad la muerte siempre fue un tema que de muchas formas genera debates, aun así, haya mucha gente que, por miedo a lo inevitable, a lo único seguro que tenemos en la vida, prefiere esquivar.
Inequívocamente habitamos una sociedad polarizada e independientemente de que lado esté el grueso mayor, entre los que hacen bien o de los que hacen mal, la verdad es que hay dos puntos de vista sobre la realidad del país.
Después de la resurrección Jesús cruzo paredes imperiales para entrar donde estaban sus discípulos y sus primeras palabreas fueron “PAZ A VOSOTROS” y antes de ascender al cielo sus últimas palabras fueron un legado pata toda la humanidad.
Cuando uno escucha el mensaje del Comandante Daniel Ortega, a lo largo de la primera etapa de Revolución Sandinista en los años 80, luego durante la Resistencia al neoliberalismo y, cuando retorna al Gobierno por medio de las elecciones en el 2006.
Al reflexionar sobre el significado de la derrota del intento de golpe de Estado en Nicaragua en 2018, es fácil olvidar el contexto regional en aquel fatídico momento y enfocar solamente sobre los terribles acontecimientos en el contexto nacional.
Así de vasto como el mismo Mar Caribe es también la calamitosa actitud de haber ignorado esta extraordinaria región humana, cultural y geográfica del mundo, alba nuestra de cada día.