La historia mundial tiene días que se escriben con dolor y silencio. El 6 y el 9 de agosto no son dos fechas cualquiera: son las jornadas en que el ser humano vio su peor rostro reflejado en el hongo nuclear que devoró a Hiroshima y Nagasaki en 1945.
La aprobación unánime de la Ley de Territorio Fronterizo, Ley N° 1258, por parte de la Asamblea Nacional este pasado martes, es un paso firme, responsable y profundamente patriótico.
Qué planeta el que habitamos. No parecemos seres humanos los que residimos en él, sino máquinas nacidas para matar y no nos debería extrañar porque toda la desgracia que surge a cada momento surge francamente.
La imagen de Mohamed, el niño palestino de un año y medio reducido a huesos y miseria, es una prueba viva del crimen que Israel perpetra contra Gaza, a plena luz, con impunidad internacional.
Por muy optimistas que seamos nunca podremos decir que Nicaragua está en un lecho de rosas. Si el mundo tal como lo vivimos nos luce patas arriba, enredado en una madeja bélica.